La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) tomó una decisión relevante respecto al proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo”, al considerar que no puede avanzar en su forma actual debido a la detección de impactos ambientales no previstos. Esta conclusión fue comunicada a través de un oficio emitido por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), que evaluó la solicitud de modificación presentada por la promovente del proyecto, el cual implica la construcción de nueva infraestructura portuaria en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, en el municipio de Manzanillo, Colima. El documento oficial detalla que la evaluación identificó riesgos y afectaciones que no se contemplaron en la Manifestación de Impacto Ambiental originalmente ingresada, lo que motivó la resolución de suspender el avance del desarrollo.
El proyecto fue presentado formalmente ante la autoridad ambiental en agosto de 2025, mediante una Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional (MIA-R). Esta MIA-R preveía dos etapas principales de construcción que abarcaban la edificación de dársenas, plataformas, muelles, vialidades y redes de servicios, así como el cambio de uso de suelo en áreas sensibles como zonas de manglar, selva baja y vegetación halófita. Desde un principio, el alcance de estas obras generó preocupación entre especialistas y organizaciones ambientales, quienes señalaron la posible afectación de ecosistemas fundamentales para la biodiversidad regional.
Como parte del procedimiento de evaluación, la SEMARNAT organizó una consulta pública y una reunión informativa entre septiembre y octubre de 2025. En estos espacios participaron ciudadanos, expertos ambientales y representantes de organizaciones civiles, quienes expusieron sus inquietudes y aportaron propuestas de mitigación ambiental. Los comentarios recabados durante este proceso fueron integrados al análisis de la autoridad, reflejando la importancia de la participación social en la toma de decisiones relacionadas con el desarrollo y la protección ambiental en Colima.
Posterior a la consulta pública, la promovente del proyecto presentó una modificación en la que argumentaba que se reducirían los daños a los manglares y se evitaría la destrucción de las Islas Cocodrilo I y II. Los cambios principales consistían en la reconfiguración del puerto y el desplazamiento de infraestructura hacia zonas periféricas del Vaso II, así como modificaciones en los dragados y canales de navegación. No obstante, el análisis de la DGIRA concluyó que estas modificaciones generaban nuevos impactos, como alteraciones a la hidrodinámica de la laguna, riesgos adicionales de contaminación química y posibles daños a la fauna silvestre, que no fueron evaluados en la MIA-R original.
Ante estos nuevos hallazgos, la autoridad ambiental resolvió dar por concluido y archivar el procedimiento de evaluación de impacto ambiental relacionado con el proyecto original. Además, solicitó a la promovente presentar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental que incorpore los cambios propuestos y estudios actualizados sobre los posibles impactos. Hasta que se obtenga una nueva autorización, no podrá iniciarse ninguna obra o actividad vinculada al desarrollo portuario. SEMARNAT también recordó a la promovente su derecho a impugnar la resolución mediante un recurso de revisión o ante instancias judiciales, y recalcó la obligación de asegurar la participación ciudadana y el acceso a la información en cualquier nuevo proceso de evaluación ambiental relacionado con el proyecto.





