En Colima, el panorama político ha experimentado cambios significativos en los últimos años, marcados por la salida de numerosos exfuncionarios del Partido Revolucionario Institucional (PRI) hacia otras agrupaciones. Durante más de ocho décadas, el PRI dominó la política estatal, formando a una gran cantidad de líderes y representantes. Sin embargo, en un movimiento que parece haber tomado fuerza, muchos de esos mismos cuadros han optado por buscar nuevas oportunidades en partidos como Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Movimiento Ciudadano, lo que ha generado una transformación notable en el tejido político de la región.
Uno de los ejemplos más destacados de esta migración es Mario Anguiano Moreno, quien ejerció como gobernador entre 2009 y 2015. A pesar de haber sido una figura central del PRI, actualmente no se encuentra en el padrón de afiliados del partido que lo llevó al poder. Su distanciamiento se ha visto intensificado por la relación conflictiva que mantiene con el gobierno actual, tras el embargo de una de sus propiedades por parte de la administración de Indira Vizcaíno, debido a una multa impuesta en 2016 por un crédito solicitado fuera de los plazos legales durante su mandato.
Asimismo, José Ignacio Peralta Sánchez, quien gobernó el estado entre 2016 y 2021 también bajo las siglas del PRI, ha dado un paso hacia el nuevo partido Somos México, donde ocupa importantes funciones. Su cambio de afiliación se produce en un contexto complicado, ya que enfrenta serios problemas legales, incluyendo un proceso por presunto peculado y una posible demanda de juicio político, lo que refleja la crisis que vive el priismo en Colima y la necesidad de sus figuras de buscar refugio en otras organizaciones políticas ante el deterioro de su imagen.
Un episodio clave que marcó esta tendencia ocurrió en enero de 2024, cuando Margarita Moreno González, la entonces alcaldesa de la capital colimense, rompió con la coalición que incluía al PRI, citando violencia política de género. Su salida no solo significó un cambio personal, sino que también arrastró consigo a un grupo significativo de militantes, lo que subraya la pérdida de apoyo estructural que enfrenta el PRI en el estado. Esta ruptura fue capitalizada por Movimiento Ciudadano, que rápidamente la postuló para la reelección, evidenciando cómo otros partidos están aprovechando esta migración de cuadros políticos del tricolor.
Además de estos casos, se observa un patrón donde exdirigentes y funcionarios priistas se unen a partidos que están ganando terreno en las elecciones locales. Armando Reyna Magaña, Agustín Morales Anguiano y Andrea Naranjo Alcaraz son algunos de los ejemplos que ilustran este fenómeno, donde la pérdida de militantes para el PRI no solo implica un debilitamiento en términos de votos, sino también una erosión de la experiencia y la capacidad operativa que esas figuras aportaban. A pesar de esto, el PRI no ha presentado una respuesta contundente ante esta fuga de cuadros, lo que pone en duda su capacidad para reestructurarse de cara a las elecciones de 2027 y recuperar su influencia en la política colimense.





